Sinopsis: «En las películas de miedo, las Final Girls son las que han quedado con vida cuando empiezan a pasar los títulos de créditos. Han sobrevivido a la peor noche de su vida, sí, pero… ¿qué sucede luego?
Lynnette Tarkington es una Final Girl, una de esas que sobrevivió a una masacre. Durante más de una década, ha estado reuniéndose con otras cinco Final Girls y con su terapeuta en un grupo de apoyo secreto para mujeres que han sobrevivido a situaciones increíbles, trabajando todas ellas para recuperar su vida.
Entonces, un día, una de ellas parece que llegue tarde a la reunión… hasta que los peores miedos de las demás se hacen realidad: al parecer, alguien conoce la existencia del grupo y está decidido a asesinar a todas sus integrantes, una a una.
La cuestión con las Final Girls es que da igual lo bajas que sean las probabilidades que tienen de sobrevivir, lo oscura que sea la noche o lo afilado que esté el cuchillo, porque nunca, nunca, se rinden».
El mundo de la literatura de terror es muy pequeño. O, más bien, está minimizado. ¿Cuántos autores y autoras de este género se podrían nombrar y que les suenen a lectores de otras partes del mundo? Yo, personalmente, conozco unos pocos pero, si obviamos a los clásicos, solo me atrevería a poner la mano en el fuego al mencionar a Stephen King.
Por eso es una alegría cuando un nuevo escritor de terror aparece aporreando la puerta de lo mainstream. No quiere decir que se vaya a convertir en un referente o que esté destinado a cambiar el paradigma del género, pero no deja de resultar reconfortante el aroma a «sangre fresca».
Pues bien, esa es la sensación que llevo teniendo durante los últimos años al oír hablar de Grady Hendrix, el autor de la novela que hoy me dispongo a reseñar: Grupo de apoyo para Final Girls. Aunque aún no había leído nada suyo, llevaba tiempo queriendo hincarle el diente. Y ahora que lo he hecho, debo decir que me arrepiento… de no haberlo hecho antes.
Para empezar a hablar del libro, quiero empezar por el principio. No, no por el primer capítulo ni por el prólogo, sino por la dedicatoria, cargada de un humor muy negro y, por qué no decirlo, de originalidad. La mejor manera para que entendáis de qué hablo es compartirla con vosotros:
«Amanda, el amor verdadero consiste en poner al otro por delante de ti.
Por eso creo que deberías ser tú quien cruzara el hielo por delante de mí».
Dedicatoria de Grupo de apoyo para Final Girls
Grady Hendrix
Pues esta misma originalidad y ese toque de humor se pueden apreciar en la novela. Sé que hay gente que lo considera de mal gusto, pero a mí me parece una genialidad. Por cierto, Amanda es su esposa.
Bueno, es hora de empezar a hablar un poco del libro. Por si no ha quedado claro con la explicación que se da en la sinopsis, las Final Girls son esas protagonistas femeninas de las películas de terror, sobre todo del género slasher, que se enfrentan al asesino y viven para contarlo. Ejemplos muy conocidos son Sidney Prescott, de la saga Scream, o Laurie Strode, de Halloween. Lo normal es que haya una Final Girl al final de la historia, pero en este caso hay seis nada más empezar.
La protagonista es Lynnette Tarkington, una mujer entrada en años que durante su adolescencia sobrevivió al ataque de un asesino en serie. Ella es quien nos cuenta la historia a medida que va sucediendo (es decir, que el narrador del libro es en primera persona del presente) y es a través de sus ojos que vamos descubriendo el mundo que la rodea. Lynnette acude de forma regular a las reuniones del grupo de apoyo que da título a la novela, integrado por otras cinco Final Girls de sendas tragedias, así que tenemos un elenco lleno de supervivientes natas.
Resulta muy divertido ir descubriendo en qué película se basa la historia de cada una de estas víctimas, pues todas son guiños y homenajes nada disimulados a famosos slashers. De esta forma tenemos a las Final Girls de La matanza de Texas, de Viernes 13, de Pesadilla en Elm Street, de las mencionadas Halloween y Scream, y de Noche de paz, noche de muerte (aunque en esta última hay trampa).
Cada uno de los personajes lleva su trauma de la mejor manera que puede, todas ellas diferentes. Pero aquí la protagonista es Lynnette, así que es a ella a quien mejor conocemos. Desde el principio vemos que aún no ha superado la noche en que cambió su vida; la paranoia es el motor de su día a día, todas sus acciones están determinadas por esa presencia que intuye a su espalda, a través de las cortinas, a la vuelta de la esquina, tras la puerta que debe abrir.
Una persona así, en la vida real, resultaría muy exasperante; dentro de la novela, también. Pero es parte de la diversión. A medida que avanza la historia somos testigos de cómo ese temor paranoico hace que construya teorías, algunas más rocambolescas que otras, que guían sus pasos. Cualquier sombra puede confirmar sus temores, un simple gesto añade una nueva capa de misterio a la conspiración, una revelación intrascendente hace que sus conclusiones tomen un rumbo diametralmente opuesto.
Esto, junto al estilo directo y sencillo que usa el autor, ayuda a que la historia en sí sea muy ágil; las acciones de Lynnette hacen que estén pasando constantemente un montón de cosas, aunque eso no evita que haya momentos en que a la trama le cueste avanzar. Creo que puede deberse a que, aunque a la novela se le presuponga una temática slasher, esta no llega hasta la parte final del libro. El resto es una historia más de misterio y suspense que de terror; se nos habla mucho de las matanzas que vivieron las integrantes del grupo y de los asesinos que las acosaron, pero muy poco de la actual amenaza, más allá de las elucubraciones de la propia Lynnette.
«Somos Final Girls, cuidar de nosotra mismas es lo que mejor se nos da».
Grupo de apoyo para Final Girls
Grady Hendrix
Como dije antes, la originalidad es una de las claves de la novela, pero no solo por la premisa de juntar a varias Final Girls. Los títulos de los capítulos, por ejemplo, son títulos de secuelas de su propia franquicia, haciendo uso de la típica nomenclatura usada en las películas de terror: «Grupo de apoyo para Final Girls IV, el regreso de las Final Girls», o «Grupo de apoyo para Final Girls XX, el capítulo final» (spoiler: no es el capítulo final). Los veinticuatro capítulos de la novela son veinticuatro guiños a otras tantas secuelas.
Como complemento, al final de cada capítulo tenemos extractos de libros o revistas, transcripciones de interrogatorios policiales, críticas de cine y rankings de películas, correos electrónicos, etc., que nos hablan de forma indirecta sobre los personajes, los asesinos o las películas que se basan en las masacres. Son datos que no afectan a la trama, pero sí nos dan un contexto extra para comprender mejor el mundo que se presenta en el libro.
En fin, como podéis ver, Grupo de apoyo para Final Girls es un libro de terror cuya intención no es resultar aterrador, sino divertirnos dándole una vuelta de tuerca a los tropos más comunes del género. Y conmigo, al menos, lo ha logrado.
Ahora, parafraseando a una de las películas slasher más famosas, decidme: ¿cuál es vuestra película de terror favorita? Desde el punto de vista de la Final Girl, por supuesto. Ya sabéis que podéis responder a esta pregunta o contarme cualquier otra cosa haciendo uso del cajetín de comentarios que hay más abajo. ¡Nos vemos!