Las puertas de Anubis
Tim Powers

21/04/2026

Sinopsis: «Brendan Doyle, un profesor de literatura especializado en el romanticismo inglés, es invitado a dar una conferencia sobre Coleridge y a viajar al Londres de 1810 para encontrarse con él. Pero su viaje se complica de forma inesperada y acaba varado en el pasado, prisionero de una compleja red de intrigas que transforman su vida en una pesadilla.

Las puertas de Anubis, verdadera obra de culto de la fantasía, es una de las historias de viajes en el tiempo más elegantes jamás contadas, así como una prodigiosa novela de aventuras repleta de acción, imágenes inolvidables y continuos destellos de un finísimo sentido del humor».

Ilustración de la cubierta: en lo que parece ser un ojo de Horus se veen primer plano a un personaje con levita y pañuelo al cuello, con la ciudad de Londres al fondo
Cubiertas de La puertas de Anubis

Por norma general sé a qué atenerme cuando empiezo una lectura. No soy de los que se dejan guiar por lo que muestran las portadas, aunque sí me fio mucho más de las sinopsis. Pero hay ocasiones en que se juntan una serie de circunstancias por las que uno acaba haciéndose una idea equivocada. Ninguno de los factores te dice que algo es así, pero tu cabeza se monta la película ella sola y ¡zas!, tenemos el lío montado.

Bueno, decir «lío» tal vez sea exagerar mucho. Es cierto que el libro que hoy traigo, Las puertas de Anubis, evoca ya solo con su título la época egipcia. Y como en la sinopsis se habla de viajes en el tiempo, ya os podéis imaginar por donde van los tiros. Yo esperaba una historia mucho más egipcia, probablemente de la época de los faraones, pero de eso no hay nada. Claramente es culpa mía, pues en ningún momento la sinopsis da a entender nada parecido.

El autor de esta obra es Tim Powers, un escritor estadounidense conocido por sus novelas de fantasía histórica, en las que nos lleva a periodos pasados en los que mezcla personajes y eventos históricos con magia y criaturas sobrenaturales.

«—Entonces —dijo el Amo en un susurro que resonó por toda la estancia circular—, los dioses de Egipto irrumpirán en la Inglaterra moderna. ¡Osiris vivirá y Ra, el del cielo matinal, convertirá en ruinas las iglesias cristianas; Horus y Khonsu acabarán con todas las guerras que se libran en estos instantes mediante la sola trascendencia de su poder, y los monstruos Set y Sebek devorarán a quienes osen resistirse! Egipto verá restaurada su supremacía y el mundo se renovará y quedará limpio de nuevo».

La puertas de Anubis

Tim Powers

A decir verdad, este libro no logró engancharme en ningún momento. Parte de la culpa la tienen mis circunstancias, que no ayudan a tener largas sesiones de lectura; el sueño no es lo mejor para ponerse a leer, y en muchas ocasiones no lograba avanzar más que una o dos páginas antes de darme cuenta de que me quedaba dormido y no me enteraba de nada. Aun así, en esas mismas condiciones he leído en un tiempo similar, por poner un ejemplo reciente, Los Héroes, de Joe Abercrombie, aproximadamente el doble de largo. Así que sí, las circunstancias personales influyen, pero creo que la propia novela influyó mucho en que no terminase de conectar con ella.

Dejando de lado estas primeras impresiones más abstractas, diré que se Las puertas de Anubis es una novela histórica que muchos catalogan como ciencia ficción. Supongo que se debe los viajes en el tiempo, pero la mecánica de los saltos temporales está más basada en la fantasía que en la ciencia, a pesar de que al principio de la historia se intenta hacer pasar por tecnología lo que durante el resto del libro se deja claro que es magia. Además, el contexto de la trama es mucho más histórico que especulativo. Por eso mismo yo no veo la ciencia ficción por ninguna parte. Si acaso, podría acercarse un poco al steampunk, aunque de una forma un tanto alejada a lo que a día de hoy encontramos en ese género.

Hablando de los viajes en el tiempo, no puedo decir que la manera de afrontarlos, al igual que sus consecuencias, me haya parecido original. Pero claro, lo que tenemos entre manos es un libro escrito hace más de cuarenta años, así que tal vez en aquel momento sí lo fuese.

A este respecto, una de las cosas que más me ha gustado es la forma de usar las paradojas temporales, un recurso con el que se juega mucho y que propicia varios giros en la trama, algunos más esperados que otros, pera bastante efectivos en su mayoría.

Lámina del Blackfriars Bridge de Londres, con unas embarcaciones en primer plano, el puente en el medio y al fondo un edificio con cúpula y dos torres, entre otras edificaciones que apenas destacan
Londres y el Támesis son dos de los escenarios más recurrentes en Las puertas de Anubis. En la imagen, lámina del Blackfriars Bridge de Londres

Eso sí, debo decir que la historia me ha parecido bastante dispersa. Por momentos parecía no saber hacia dónde iba, limitándose a narrar las peripecias y vicisitudes del protagonista. A medida que avanzamos en la lectura nos damos cuenta de que se trata precisamente de eso, de mostrarnos al personaje de Brendan Doyle, un profesor norteamericano de literatura, desenvolverse en una civilización dos siglos atrasada respecto a lo que conoce para convertirse en otra persona totalmente diferente.

A través de los ojos de Doyle se nos muestra el Londres de principios del siglo XIX, en pleno apogeo de la revolución industrial, pero donde la gente de letras gozaba de cierto estatus; también vivimos la diferencia de clases sociales, la mendicidad y las intrigas por el poder, ya sea de los bajos fondos o a una escala mucho mayor.

En cuanto al resto de personajes, parecen estar ahí solo por dos motivos: ayudar a Doyle a sobrevivir o intentar hacerle la vida imposible. Salvo contadas ocasiones, estos secundarios aparecen, cumplen su función durante una pequeña parte de la historia y desaparecen sin volver a saberse más de ellos; solo unos pocos tienen algo más de peso en la trama, a pesar de que siguen el patrón de estar ahí solo para meter a Doyle en problemas o sacarle de ellos.

«Sorprendido y más bien incómodo, Doyle alzó la mirada y vio que su interlocutor era un muñeco pintado de colores chillones que se encontraba en un pequeño escenario de madera con unas imágenes pintadas aún más chillonas, de dragones y hombrecillos. Ante el escenario había unos cuantos niños harapientos y un par de vagabundos derrumbados en el suelo; el muñeco le hizo un gesto de invitación a Doyle y los espectadores se rieron».

La puertas de Anubis

Tim Powers

Tal vez esta sea la razón de que, a excepción del propio Doyle, muy pocos personajes logran hacerse sentir reales, algo más que una caricatura sin profundidad muy lejos de lo que podrían llegar a ser; eso me pasa con dos de los antagonistas principales, que muestran su personalidad más con una imagen visual que con sus acciones o su trasfondo. Quizás Jacky, un aliado de Doyle, es quien logra asomar la cabeza un poco sobre el resto del elenco.

Más allá de la historia y de los personajes, el estilo con que está narrado el libro también me parece algo inconsistente, bastante irregular. Podemos encontrarnos momentos que nos ofrecen imágenes potentes y perfectamente dibujadas, descripciones rápidas a la vez que certeras, pasajes que te hacen sentirte en medio de un Londres en plena revolución industrial; sin embargo, hay muchas ocasiones en las que la explicaciones se vuelven repetitivas y recurrentes una y otra vez o partes importantes por las que se pasa casi de puntillas, como si el autor quisiera ventilárselas lo antes posible. Es por esto por lo que, probablemente, la lectura de Las puertas de Anubis se me ha hecho más pesada de lo que esperaba.

¿Recomendaría el libro? No diría que sí ni que no. Creo que es una novela que gustará más o menos dependiendo mucho de quien lo lea. Y a ti, ¿te llama la atención? Si ya lo leíste, ¿qué te pareció? Puedes responderme a estas preguntas o contarme cualquier otra cosa haciendo uso del cajetín de comentarios que hay un poco más abajo. ¡Nos vemos!